* Historias Inconclusas *

...Cuando las cosas buscaban su nombre...
...Yo te buscaba a ti...
...Vamos, pasa sin llamar...

* Pasado *

  • Un Sueño
  • Canto al Sol XI
  • Sonrisas al Amanecer
  • Bienvenida al Invierno.
  • Juan Sinpiernas
  • Yo Soy...
  • Libertad
  • Noches en vela
  • La chispa adecuada
  • ¡Te dije que no mirases atrás!
  • * Interés *

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    * I. D. *



    * 12/22/2004 *

    Buscó en lo más profundo de su ser una explicación para todo lo que había ocurrido.
    -No pasa nada…- Se repitió varias veces en voz alta esforzándose por creer sus propias palabras…
    Se llevó las manos a la cara y calló al suelo de rodillas. El mundo giraba increíblemente rápido, incluso para ella, acostumbrada a que todo lo que se encontraba a su alrededor girase a una velocidad desmesurada.
    Llovía, hacía frío, un frío helado que se le clavaba en los huesos, y ella permanecía en el suelo, cubriendo con sus manos un llanto contenido demasiado tiempo.
    El mundo se detuvo en seco. Respiró hondo y alzó la vista… Y allí estaba él, con su presencia imponente, observándola tan impávido e impasible como siempre.
    Las gotas de lluvia caían despreocupadas sobre su pelo negro y mojaban toda su ropa.
    -Pequeña Luna, el sufrimiento es una elección… ¡Destiérralo!- Su voz sonaba calmada, sin prisa, tranquilizadora…
    -Puedo desterrar el sufrimiento, o al menos intentarlo… Pero cuando la muerte llama a tu puerta entra sin ser invitada…- Contestó ella sin levantar la vista del suelo.
    -¿Muerte? Preciosa Luna, ¿quien muere?-
    -Muere mi alma, y con ella mi cuerpo… La sangre emerge desde el interior arrebatándome mi cordura e inocencia…- Una lágrima resbaló por su mejilla, dolía como mil puñaladas, quemaba, dejaba un surco invisible por su rostro…
    No había nadie paseando por esas calles, la madrugada estaba ya demasiado avanzada. La luna brillaba en el cielo con una luz tan tenue que en lugar de iluminar entristecía… Y él, aguantando el frío y la lluvia, observaba sin inmutarse a aquella niña que, arrodillada en el suelo ante sus pies, lloraba…veía a otra persona, ya no veía a su Pequeña y tímida Luna, ya no quedaba nada de aquella niña que irradiaba alegría por todos sus poros, que iluminaba toda una habitación con su presencia, que enamoraba al Sol con su sonrisa… ahora sólo alcanzaba a ver un alma desgarrada, aniquilando todo lo que una vez fue y de lo que ahora ya no quedaba prácticamente nada…


    †_Lamia_† Detuvo el Tiempo 3:20 p. m.

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